
La caída
Como todos sabemos, las buenas cosas siempre llegan a su final. Con la llegada del incremento explosivo de la natalidad en Estados Unidos, más o menos casi todos los que querían tener una familia habían comprado una motocicleta.
Esta generación buscaba velocidad y confiabilidad, y lo habían encontrado en las motocicletas japonesas. Sin embargo en los 70as cuando los estos padres de familia ansiosos de incrementar la taza de natalidad estaban buscando empleos de tiempo completo, las motocicletas poco a poco empezaron a perder interés.
Los distribuidores americanos se vieron sobrecargados con motocicletas japonesas que nadie quería comprar y no les quedó de otra que vender sus stocks a la mitad del precio de costo. Esto por supuesto llevó a la quiebra a innumerables compañías.
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